“Me estoy riendo de usted, señor presidente”: el late night americano contra Donald Trump

De la cabalgada nocturna de Paul Revere al primer cañonazo en Fort Sumter en 1861. Del día en que Rosa Parks no cambió su asiento en el autobús a ese otro en que un tal Elvis Presley se presentó por vez primera en el estudio de Sam Phillips. No hay un país más dado a señalar los hitos temporales que definen la construcción del relato nacional que Estados Unidos. A lo mejor por eso varias voces se han apresurado a congelar en el calendario la cena de corresponsales de la Casa Blanca del 30 de abril de 2011, un momento convenientemente adoptado por algunos, en propicia retrospectiva, como aquel en que Donald Trump decidió lanzar seriamente su carrera a la presidencia.

El magnate acudió esa noche invitado por el Washington Post sin saber que iba a ser el protagonista involuntario de la velada. La cena anual de corresponsales es un evento informal retransmitido en directo en el que abundan las bromas en los discursos de rigor, fluye el vino y hasta el presidente lleva un monólogo humorístico preparado para deleitar a la concurrencia. Barack Obama tomó la palabra en la tribuna subido al carro del tema de moda por entonces en Washington: la reciente publicación por parte del estado de Hawái de su partida de nacimiento a modo de respuesta y refutación definitiva de las delirantes acusaciones de Trump y otros de que su presidencia era ilegal por haber ocultado que en realidad había nacido en África.

El presidente empezó su discurso anunciando solemnemente que iba a mostrar a los presentes el vídeo de su primer día de vida como prueba concluyente: entró entonces por pantalla la escena del nacimiento de Simba en El Rey León para regocijo del público. Tras advertir a la mesa de Fox News de que el vídeo era una broma que no debía ser interpretada literalmente, por si acaso, Obama pasó al capítulo Trump: le felicitó por quedar liberado del culebrón africano, lo que le dejaría tiempo para los problemas de verdad: investigar si el alunizaje de Neil Armstrong fue una farsa televisiva, averiguar qué pasó realmente en Roswell, esas cosas. Luego elogió sinceramente las dotes de liderazgo de las que el magnate hacía gala por entonces en su reality show, y puso como ejemplo un capítulo en el que a modo de MasterChef Celebrity Trump resolvió una crisis por un filete mal preparado expulsando a uno de los participantes. “Son decisiones como esa, señor Trump, las que me mantienen despierto por la noche”.

Artículo completo disponible en el número 20 de la edición impresa de Jot Down: “Especial Guerras”.

Acerca de lamarmotaphil

Iker Zabala, ingeniero de telecomunicaciones, aficionado al cine, la música y la literatura y colaborador de la revista Jot Down. Me puse muy estupendo con los amigos, denostando con mucha suficiencia Twitter y otras "redes sociales" y jurando que jamás me abriría una cuenta ahí. He creado este blog para disimular y vencer el mono.
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